Si la floración de los cerezos nos regala un espectáculo
natural y único, lleno de colores rosados y blancos que contrastan con el
verdor del entorno natural, no menos espectacular es la contemplación de los cerezos
llenos de frutos a punto de madurar o ya totalmente maduros. Sobre todo, al
agricultor le reconforta su visión, pues entiende que sus cerezos le acaban de
agradecer los costosos y pacientes cuidados que les propició durante todo el
año.
Contemplar un cerezo en flor al comienzo de la primavera es muy hermoso y esperanzador, contemplarlo en el mes de mayo sin frutos, es muy deprimente. Entre un momento y otro, a pesar de todos los cuidados y mimos proporcionados por el agricultor, es la climatología la que, en última instancia, se pone de tu lado o en contra.
En las siguientes imágenes puedes ver diversos momentos de cerezos con cerezas en El Rincón de La Isidra.